Conforme a los postulados iniciales de la Economía clásica los subsidios económicos son aberraciones o disturbios creados cuando los gobiernos intervienen en forma activa para ayudar a una determinada industria o sector económico y con ello alteran las condiciones del Mercado. En los modelos clásicos (esto es en el etéreo mundo conceptual o teórico) la función del gobierno se limita a crear las condiciones para que las fuerzas del mercado actúen libremente conforme a los requerimientos de la libre oferta y la libre demanda. Es obligación del gobierno remover todos aquellos obstáculos que de una forma u otra previenen, alteran o distorsionan las fuerzas del mercado. En esa actitud pasiva de los gobiernos ante las fuerzas económicas, conforme sigue el credo de “laissez farer, laissez passer”, es la “mano invisible” que menciona Adam Smith la que se encarga de alocar y distribuir tanto los recursos económicos como los resultados del proceso económico. O el equilibrio entre las distintas fuerzas, según los que escribieron mas adelante. Los dueños de la tierra quedan con la renta generada conforme a la producción, a la ley de los rendimientos decrecientes, etc.; los capitalistas con los intereses y las utilidades generadas por sus inversiones conforme al riesgo y al costo de oportunidades, etc., y los trabajadores con sus salarios conforme a la demanda laboral, productividad, etc.
Este simple modelo económico por supuesto sufre las modificaciones que trae el tiempo con su flujo de innovaciones y nuevos aproches. La industrialización trajo consigo sus cambios, así como lo hizo el mejoramiento de la navegación y de otros medios de intercambio económico.
Factores foráneos al proceso productivo y cambios en el aspecto social, como la emergencia del socialismo y el nacionalismo también afectaron la sencillez de nuestro modelo clásico inicial.
En el cambiante mundo de nuestros días, el moderno modelo económico que hoy llamamos neo-clásico, neo-liberal o simplemente “free market” ya no necesariamente excluye las distintas formas de subsidio que alteran o afectan las fuerzas del mercado.
Muchos países industrializados consideran a sus respectivas agriculturas y ganaderías como elementos estratégicamente importantes en sus sistemas de “seguridad nacional”. La disponibilidad de alimentos suficientes para la población no puede y no debe estar supeditada a las fluctuaciones del mercado internacional, especialmente en casos de guerras u otro tipo de emergencias. Es responsabilidad de los gobiernos establecer los mecanismos que garanticen la estabilidad de la disponibilidad de alimentos para la población e insumos para las industrias. Y si la única forma de garantizar una constante cantidad de la oferta es a través de subsidiar los precios, eso es precisamente lo que harán estos gobiernos. Consideraciones de otro tipo, tales como la necesidad de mantener los niveles de precio, de ocupación, o la disminución de la pobreza en ciertas áreas o regiones también fundamentan las razones existenciales de los subsidios. Algunos de estos gobiernos tienen también otras formas de procurar o asegurar los recursos naturales que les son necesarios para su consumo o industrias, pero son diferentes a los subsidios (Tratados de Materiales Estratégicos, guerras de anexión, ocupación, corrupción de otros gobiernos, coerción, etc.), pero por ser ellos de naturaleza ajena al tema que queremos abordar en este ensayo, no nos referiremos a ellas en profundidad ahora.
Otra forma de subsidio es la que normalmente se presenta como contratos de defensa. La industria aeronáutica ofrece unos claros ejemplos de cómo funciona el subsidio estatal a favor de una industria: El gobierno contrata la construcción de un avión para transporte de tropas militares. Una o varias firmas son favorecidas con los contratos multimillonarios para la construcción de uno o varios prototipos y ponerlos a prueba. Sobrecostos por cambios tanto en el desarrollo técnico del proyecto tanto como en las fechas topes son fácilmente absorbidos por los ilimitados recursos de las arcas públicas, siempre atendiendo a la importancia de la defensa o seguridad nacional. Esta habilidad de disponer con recursos ilimitados no siempre esta presente en las industrias privadas. Es por eso que es difícil concebir la posibilidad de que la industria privada haya tenido el interés o el deseo de experimentar con proyectos tales como los gigantescos Boeings de décadas pasadas. Todas estas enormes y costosas maravillas del transporte aéreo se iniciaron como proyectos de seguridad nacional con enormes contratos de defensa financiados por las arcas federales. Y por muchos anos después siguieron en exclusivo uso de las fuerzas militares hasta que fueron reemplazados por otros modelos mas apropiados para el transporte de personal militar, posibilitando la transferencia de los mismos al uso civil. Otro tanto ocurría en la industria automotriz. La producción en serie de automóviles no comenzó sino hasta que Henry Ford obtuvo un contrato de defensa que contemplaba la provisión de 10,000 unidades para el Ejército. Con este contrato en la mano, y la seguridad del respaldo del Gobierno norteamericano como signatario, le fue posible al Sr. Ford conseguir los inversionistas y los recursos necesarios para montar el complejo industrial que le permitiría cumplir con su obligación contractual e iniciar así lo que mas adelante se constituirían en una industria de dimensiones gigantescas.
Tampoco se puede dejar de mencionar el subsidio a las exportaciones del que tanto uso hacen muchos gobiernos. Cuando un gobierno trata de fomentar la exportación de un determinado producto, con harta frecuencia recurre a estímulos fiscales e impositivos (ya sea en forma de excepciones o créditos tributarios), relajando leyes laborales o pro-ambientales, influenciando relaciones internacionales, etc.
Algunos economistas también coinciden en señalar que muchas reformas migratorias aplicadas por países industrializados tienen en los tiempos modernos el mismo efecto de subsidiar la mano de obra nacional. El hecho de que el flujo migratorio tiende a afectar el nivel de los salarios es por todos conocido y se entiende que por esta razón muchos gobiernos tiendan a restringir la migración.
Todos los países industrializados, incluyendo aquellos que conocemos como los líderes y ejemplos del free market, hacen uso extensivo de los subsidios económicos sin sentirse absolutamente culpables de ningún pecado. Es por eso que nos sentimos extrañados de que algunos de nuestros economistas locales, en cargos públicos muchos de ellos, se sientan incómodos con la idea de que el Estado asuma algunos roles que obviamente el sector privado no tiene interés en perseguir.
Por las razones expuestas mas arriba, así como por muchas otras que hemos mencionado en pasados artículos, es de suma importancia que nuestros economistas en función de decidir en los asuntos que afectan la suerte y fortuna de nuestros compatriotas se despierten del largo letargo intelectual en el que el tiempo y el conformismo los han sumido y, tras abrir los ojos en términos reales, comiencen a interpretar las necesidades y posibilidades de los tiempos actuales.
"El silbido del Pombero incomoda solamente a aquellos quienes tienen razones poderosas para no estar durmiendo" Anonimo
Pombero en New York
Sunday, March 8, 2009
Y la politica energetica paraguaya?
Independientemente del aspecto emotivo que conlleva la mención del nombre del Gral. Alfredo Stroessner, del sentimiento de simpatía o rechazo que esta mención pueda generar, y a pesar de las posturas de distanciamiento que a estas alturas denotan los distintos sectores de la política nacional con referencia a la figura del ex-presidente, es necesario asumir cierta madurez cívica y rever con actitud critica algunos aspectos fundamentales de la política económica que caracterizaron al largo gobierno colorado-militar por el liderado y que hasta hoy día afectan en gran medida la suerte económica de nuestro país.
La nacionalización del servicio de provisión de energía eléctrica en 1948 fue uno de los primeros actos de gobierno del Partido Colorado, en función de gobierno tras su victoria en la revolución del año anterior. Hasta entonces la provisión de energía eléctrica, así como la operación del transporte eléctrico (nuestro romántico tranvía), era explotado por la Compañía Americana de Luz y Tracción, monopolio de capital europeo y argentino. Solamente algunos barrios más populosos de Asunción contaban con el servicio de energía eléctrica y de alumbrado publico. El resto del país se manejaba con algunas pequeñas empresas privadas que explotaban el servicio en unas pocas ciudades mas populosas o, sencillamente, sin energía eléctrica. Con el correr de los años la Administración Nacional de Electricidad fue creciendo a pasos agigantados con la infusión de capital operativo por parte del gobierno hasta que a mediados de la década del 60 se constituye en una entidad autarquica altamente técnica y, con vasto capital operativo e inversiones varias veces millonarias, se comienzan a elaborar los primeros planes de electrificación nacional. La contratación de préstamos internacionales sigue y se materializan la Represa Hidroeléctrica del Acaray y la ambiciosa red de distribución nacional. En la siguiente década se formaliza el Tratado de Itaipu y con el correr de los años Paraguay se convierte en el mayor exportador mundial de energía eléctrica. La construcción de la Represa de Yacyreta, en condominio con la Argentina, incrementa aun más la generación de la energía eléctrica en Paraguay.
La política energética del Paraguay, centrada en aquel entonces en la electrificación total del país como primer paso, y a la aplicación industrial y comercial de la misma en una segunda fase, se vio alterada sustancialmente tras el derrocamiento del Gral. Stroessner. En forma gradual los objetivos de la política energética se fueron diluyendo y perdiendo foco, cediendo lugar en importancia a otros temas relacionados al nuevo clima político en el que nuestro país ahora vivía.
En los días que nos toca vivir, el tema de los términos del Tratado de Itaipu es ítem tan caliente en la política nacional que pasó a ocupar el primer plano en la agenda pública, en desmedro del más importante tema del aprovechamiento de esa misma energía eléctrica. Muchos de nuestros mejores compatriotas y más selectos economistas, quienes no pudieron sustraerse del carnaval mediático que acompaña y envuelve al tema del Tratado, abandonaron casi por completo el estudio y las deliberaciones acerca de la utilización productiva de la abundante y barata energía eléctrica de que ahora dispone nuestro país.
En momentos en que el resto del mundo esta tratando de encontrar nuevas fuentes de energía para reemplazar al petróleo, experimentando y gastando millones de dólares en la búsqueda de formas eficientes de producir energía eléctrica en base a la utilización de usinas de viento, paneles solares, etc., nuestras mentes mas brillantes en el plano local se anulan a si mismos como interlocutores validos al suscribirse a uno u otro bando de apasionados oportunistas políticos.
Bien harían nuestros lideres (por lo menos aquellos auténticos patriotas) y nuestras mentes mas claras en ocuparse del tema del aprovechamiento racional y productivo de la abundante energía eléctrica ya disponible o a disposición de nuestro país. Crear o atraer industrias que utilicen energía eléctrica en forma intensiva podría ser un buen comienzo. La electrificación del transporte, tanto de cargas como de pasajeros, podría ser otra prioridad. La meta debería ser el eventual reemplazo total del costoso no-renovable y contaminante petróleo por la abundante y limpia energía eléctrica proveniente de las represas hidroeléctricas.
Saludamos y presentamos nuestros más sinceros respetos a aquellos pocos patriotas quienes mantienen el enfoque en los temas que realmente son de importancia para el país.
Monday, July 16, 2007
Recordando a Emiliano
Poñyhape
Mi adorada dulce encanto, ne re’eteva mitacuña
Aipota rehendumi con atencion este canto singular
Agueruva nerokeme en esta noche principal.
Oimemba los astros del cielo, con sus novas y sus quazares,
hasta los aipo agujeros negros omimbipa ndeveguara.
Ko’ero remohuavo un año mas en tu vida
Tove tereñeñandu en la mas inmensa alegria
ha upepe tojerepa nderehe, torype ha vy’ahape,
puka ha jerokyhape, la gran nobleza de tu familia.
Esta escrito en el eter y a lo ancho del Internet
con su fulgor colorido o anuncia al mundo entero
en su cantar mas sentido la mas grande felicidad:
Hace un tiempo no muy lejano, a eso del mediodia
rejuvaekue yvaga ru’agui ore inunda con la alegria
de tu existencia pristina con ritmos y melodias.
El mundo en su transcurrir, desde el Big Bang ko’aintepeve
Ohecha’yva ndeichaguaite tanto encanto y belleza
poragui rejajaipava como alhaja de brillo ardiente
y en tu enjoyada presencia, autorida kuera jepe oñesumba.
Oime ndaje Ñandejara, con todo su coro alado
opukavy ndaje nde rechavo ha o ilumina nderapera
con todos los santos a su lado o bendecivo ndeve este dia
los angeles tan mentados ojepresta a la ocasion
ha todos en sintonia o popo pa jeko de alegria.
Hasta Natura se engalana oñemondepavo yvotype
ha chiquero jepe overa a lo lejos kuarahy guype.
Las fieras en tu entorno opu’amba ha o jeroky,
y al unisono de contento ikyre’y ha i saraki
O loavo al firmamento su eterno agradecimiento.
Mi adorada dulce encanto, ne re’eteva mitacuña
Aipota rehendumi con atencion este canto singular
Agueruva nerokeme en esta noche principal.
Oimemba los astros del cielo, con sus novas y sus quazares,
hasta los aipo agujeros negros omimbipa ndeveguara.
Ko’ero remohuavo un año mas en tu vida
Tove tereñeñandu en la mas inmensa alegria
ha upepe tojerepa nderehe, torype ha vy’ahape,
puka ha jerokyhape, la gran nobleza de tu familia.
Esta escrito en el eter y a lo ancho del Internet
con su fulgor colorido o anuncia al mundo entero
en su cantar mas sentido la mas grande felicidad:
Hace un tiempo no muy lejano, a eso del mediodia
rejuvaekue yvaga ru’agui ore inunda con la alegria
de tu existencia pristina con ritmos y melodias.
El mundo en su transcurrir, desde el Big Bang ko’aintepeve
Ohecha’yva ndeichaguaite tanto encanto y belleza
poragui rejajaipava como alhaja de brillo ardiente
y en tu enjoyada presencia, autorida kuera jepe oñesumba.
Oime ndaje Ñandejara, con todo su coro alado
opukavy ndaje nde rechavo ha o ilumina nderapera
con todos los santos a su lado o bendecivo ndeve este dia
los angeles tan mentados ojepresta a la ocasion
ha todos en sintonia o popo pa jeko de alegria.
Hasta Natura se engalana oñemondepavo yvotype
ha chiquero jepe overa a lo lejos kuarahy guype.
Las fieras en tu entorno opu’amba ha o jeroky,
y al unisono de contento ikyre’y ha i saraki
O loavo al firmamento su eterno agradecimiento.
Wednesday, July 11, 2007
La corrupcion nuestra de cada dia
Año tras año la prensa nacional nos recuerda nuestra posición en la lista de los países que, conforme a la percepción de sus propios habitantes, padecen del mal de la corrupción. Alguna institución allá en Europa se encarga de encuestar a la población de los varios países de la lista y, en base a esta encuesta, determinar que tan extendida o arraigada es la corrupción conforme a la percepción de los respectivos habitantes. Paraguay casi siempre tiene un puesto asegurado allá arriba. Y cuando los medios de comunicación mencionan el hecho, algunos hasta actúan sorprendidos o molestos.
La corrupción es tan omnipresente y constante en nuestras vidas y nos tropezamos con ella casi a cada paso, tanto que con el correr del tiempo ya nos es indiferente y casi natural. Al levantarnos en la mañana encendemos la luz (muchas veces “pirateada” o con medidores trucheados) y nos lavamos la cara con el agua corriente cuyo medidor probablemente también haya sido “mal leído”. Con el desayuno muy probablemente también vamos a estar ingiriendo alguno que otro producto contrabandeado.
Camino al trabajo iremos manejando el auto con el ruego de que ningún policía nos detenga a chequear las condiciones del vehículo, por el temor de que nos quieran aplicar la ley o el reglamento de transito. Si nos encontraran en falla, ya sabemos: Cualquier cosa menos la aplicación de la ley. Trataremos de sobornar al oficial y si el no se prestara, estaríamos muy molestos.
Una vez en el trabajo, probablemente conseguido a través de cuñas y recomendaciones, estaremos sumergidos hasta el cuello en alguno que otro aspecto de la corrupción. Si empleado publico, con mayor razón. Como profesional, ya sea contador, abogado, notario, despachante de aduanas o de alguna forma encargado de ayudar en el cumplimiento de las leyes y obligaciones impositivas, casi seguro. Como comerciantes, con la excusa de la competencia desleal, estaremos en el frente mismo, propiciándola. Si nuestro empleo es tan ínfimo e insignificante que no v ale la pena corromper o ser corrupto por otros, nos conformaremos con llevar a casa por lo menos un sacapuntas o cinta scotch, distraídamente.
En el transcurso del día, en más de una ocasión nos entretendremos leyendo o escuchando los comentarios de la prensa, cuya objetividad e imparcialidad ya hace mucho tiempo dejamos de cuestionar y mucho menos exigir. El plagueo sempiterno de muchos periodistas quienes, por treinta monedas como plañideras de velorio, ya no solo no nos conmueven con sus llantos, sino nos aburren con sus monótonas disquisiciones, es tiempo y espacio perdido; mientras, sospechamos que en sus respectivas vidas personales no estarán muy limpios.
Camino a casa nos detendremos a comprar, sin exigir facturas ni recibos (y muchas veces prefiriendo ignorar algunas obvias violaciones higiénicas, sanitarias, tributarias, etc.) productos de distintos tipos, incluyendo contrabandeados, adulterados y pirateados, sin que ninguna fibra ética o moral se nos distienda o lastime en el proceso.
Expertos como somos todos, vemos los sucios tentáculos de la podrida política tocar todo lo que nos rodea. Si nuestro equipo de fútbol perdió ayer, fue por el manoseo al que se presta nuestra querida Liga por parte de los políticos. El crimen callejero y el de guantes blancos, así como el robo de gallinas y los secuestros, tiene un trasfondo político. El escape de humo de los colectivos así como los vendedores callejeros y la basura en la vereda son todas excrecencias de los políticos, cualesquiera sean sus partidos políticos. Aun así, somos capaces de empujar y atropellar multitudes por estrechar la mano de cualquiera de ellos. Por una foto con ellos, haríamos talvez más.
Si lo descrito hasta ahora no es aplicable a nuestro caso personal, nuestro silencio acerca de lo que sabemos de nuestros vecinos, parientes y amigos ya nos envuelve con su hedor de complicidad. Metidos en la burbuja del ñembotavy, dentro de la cual nos excusamos y condonamos nuestras propias falencias y debilidades, crecemos en estatura y ya desde estas nuevas alturas notamos y juzgamos al mundo de corruptos que nos rodea.
Por supuesto que hay corrupción en el Paraguay!
La corrupción es tan omnipresente y constante en nuestras vidas y nos tropezamos con ella casi a cada paso, tanto que con el correr del tiempo ya nos es indiferente y casi natural. Al levantarnos en la mañana encendemos la luz (muchas veces “pirateada” o con medidores trucheados) y nos lavamos la cara con el agua corriente cuyo medidor probablemente también haya sido “mal leído”. Con el desayuno muy probablemente también vamos a estar ingiriendo alguno que otro producto contrabandeado.
Camino al trabajo iremos manejando el auto con el ruego de que ningún policía nos detenga a chequear las condiciones del vehículo, por el temor de que nos quieran aplicar la ley o el reglamento de transito. Si nos encontraran en falla, ya sabemos: Cualquier cosa menos la aplicación de la ley. Trataremos de sobornar al oficial y si el no se prestara, estaríamos muy molestos.
Una vez en el trabajo, probablemente conseguido a través de cuñas y recomendaciones, estaremos sumergidos hasta el cuello en alguno que otro aspecto de la corrupción. Si empleado publico, con mayor razón. Como profesional, ya sea contador, abogado, notario, despachante de aduanas o de alguna forma encargado de ayudar en el cumplimiento de las leyes y obligaciones impositivas, casi seguro. Como comerciantes, con la excusa de la competencia desleal, estaremos en el frente mismo, propiciándola. Si nuestro empleo es tan ínfimo e insignificante que no v ale la pena corromper o ser corrupto por otros, nos conformaremos con llevar a casa por lo menos un sacapuntas o cinta scotch, distraídamente.
En el transcurso del día, en más de una ocasión nos entretendremos leyendo o escuchando los comentarios de la prensa, cuya objetividad e imparcialidad ya hace mucho tiempo dejamos de cuestionar y mucho menos exigir. El plagueo sempiterno de muchos periodistas quienes, por treinta monedas como plañideras de velorio, ya no solo no nos conmueven con sus llantos, sino nos aburren con sus monótonas disquisiciones, es tiempo y espacio perdido; mientras, sospechamos que en sus respectivas vidas personales no estarán muy limpios.
Camino a casa nos detendremos a comprar, sin exigir facturas ni recibos (y muchas veces prefiriendo ignorar algunas obvias violaciones higiénicas, sanitarias, tributarias, etc.) productos de distintos tipos, incluyendo contrabandeados, adulterados y pirateados, sin que ninguna fibra ética o moral se nos distienda o lastime en el proceso.
Expertos como somos todos, vemos los sucios tentáculos de la podrida política tocar todo lo que nos rodea. Si nuestro equipo de fútbol perdió ayer, fue por el manoseo al que se presta nuestra querida Liga por parte de los políticos. El crimen callejero y el de guantes blancos, así como el robo de gallinas y los secuestros, tiene un trasfondo político. El escape de humo de los colectivos así como los vendedores callejeros y la basura en la vereda son todas excrecencias de los políticos, cualesquiera sean sus partidos políticos. Aun así, somos capaces de empujar y atropellar multitudes por estrechar la mano de cualquiera de ellos. Por una foto con ellos, haríamos talvez más.
Si lo descrito hasta ahora no es aplicable a nuestro caso personal, nuestro silencio acerca de lo que sabemos de nuestros vecinos, parientes y amigos ya nos envuelve con su hedor de complicidad. Metidos en la burbuja del ñembotavy, dentro de la cual nos excusamos y condonamos nuestras propias falencias y debilidades, crecemos en estatura y ya desde estas nuevas alturas notamos y juzgamos al mundo de corruptos que nos rodea.
Por supuesto que hay corrupción en el Paraguay!
Wednesday, June 27, 2007
De arreglos y componendas
En un espectáculo penoso, triste y humillante vemos ahora al otrora orgulloso Partido Liberal perder su autoestima y autoconfianza. Después de tantos años de sufrir en la impotencia las repetidas victorias electorales del Partido Colorado, la desazón y el pesimismo finalmente acabaron por consumir cualquier anhelo o esperanza que abrigaban de algún día regir los destinos de nuestra patria el Paraguay por imperio del deseo popular expresado en las urnas
Oficialmente, en magna convención partidaria, el Partido Liberal renuncio a presentar candidato propio para las elecciones presidenciales del 2008. Envés, decidieron constituirse en el vagón de cola de la Concertación Nacional liderada por lo que muchos piensan es la arrolladora locomotora Fernando Lugo. Decimos vagón de cola a pesar de la pretensión del Partido Liberal de ocupar la Vice Presidencia, lo cual queda por ver.
Lo que llamamos penoso no es el hecho de autorelegarse a papel secundario, al cual podríamos ver, así como pretenden ellos, como estrategia o táctica política. En este sentido, el rol de ser secundario es casi constante en la dilatada historia del partido. Lo penoso es ver que ahora van a apoyar el programa cuasi-socialista que parece pregonar Fernando Lugo, en total oposición a lo que históricamente pregona el ideal del liberalismo.
Lleguen mis más sentidas expresiones de pesar y simpatía a los numerosos amigos quienes se consideran auténticos liberales y denuncian el arreglo. Ellos se identifican con los más altos principios de libertad individual y libre competencia dentro de un marco de mínima interferencia gubernamental, los cuales constituyen la base ideológica del pensamiento que embanderan.
El gobierno de Hugo Chávez, quien parece haber ganado la simpatía de Fernando Lugo, tanto por su discurso como por sus obras de gobierno, se encuentra mas en la línea del estatismo y gobierno centralizado que son propios del Partido Colorado. El cuasi-socialismo de Chávez considera el bienestar social (salud, educación, reforma agraria, etc.) obligación primaria del Estado, tanto como lo establecen los documentos fundacionales y programa del Partido Colorado. Este principio de responsabilidad social lo tradujo el Partido Colorado en la nacionalización del capital extranjero a mediados del siglo pasado y en la creación de numerosos entes estatales de servicio público y la regulación de la actividad económica hasta nuestros días. En este sentido no nos extraña ver a los amigos de UNACE y Patria Querida en el tren de la Concertación, ya que por lo general a ellos los consideramos amigos Colorados pero descontentos.
Lo vergonzoso es la sumisión de los ideales tan caros al Partido Liberal a cambio de la posibilidad de alejar del Gobierno al archienemigo Partido Colorado. Maquiavélico? Juzgue el lector.
Oficialmente, en magna convención partidaria, el Partido Liberal renuncio a presentar candidato propio para las elecciones presidenciales del 2008. Envés, decidieron constituirse en el vagón de cola de la Concertación Nacional liderada por lo que muchos piensan es la arrolladora locomotora Fernando Lugo. Decimos vagón de cola a pesar de la pretensión del Partido Liberal de ocupar la Vice Presidencia, lo cual queda por ver.
Lo que llamamos penoso no es el hecho de autorelegarse a papel secundario, al cual podríamos ver, así como pretenden ellos, como estrategia o táctica política. En este sentido, el rol de ser secundario es casi constante en la dilatada historia del partido. Lo penoso es ver que ahora van a apoyar el programa cuasi-socialista que parece pregonar Fernando Lugo, en total oposición a lo que históricamente pregona el ideal del liberalismo.
Lleguen mis más sentidas expresiones de pesar y simpatía a los numerosos amigos quienes se consideran auténticos liberales y denuncian el arreglo. Ellos se identifican con los más altos principios de libertad individual y libre competencia dentro de un marco de mínima interferencia gubernamental, los cuales constituyen la base ideológica del pensamiento que embanderan.
El gobierno de Hugo Chávez, quien parece haber ganado la simpatía de Fernando Lugo, tanto por su discurso como por sus obras de gobierno, se encuentra mas en la línea del estatismo y gobierno centralizado que son propios del Partido Colorado. El cuasi-socialismo de Chávez considera el bienestar social (salud, educación, reforma agraria, etc.) obligación primaria del Estado, tanto como lo establecen los documentos fundacionales y programa del Partido Colorado. Este principio de responsabilidad social lo tradujo el Partido Colorado en la nacionalización del capital extranjero a mediados del siglo pasado y en la creación de numerosos entes estatales de servicio público y la regulación de la actividad económica hasta nuestros días. En este sentido no nos extraña ver a los amigos de UNACE y Patria Querida en el tren de la Concertación, ya que por lo general a ellos los consideramos amigos Colorados pero descontentos.
Lo vergonzoso es la sumisión de los ideales tan caros al Partido Liberal a cambio de la posibilidad de alejar del Gobierno al archienemigo Partido Colorado. Maquiavélico? Juzgue el lector.
Tuesday, June 19, 2007
Exiliados Economicos
De tanto en tanto aparecen en la jerga política palabras o frases nuevas, ya sea describiendo problemas o situaciones nuevas o dando nuevo enfoque a problemas viejos. Por supuesto muchas de estas palabras o frases no son otra cosa sino etiquetas que los distintos actores de la política van adhiriendo a los nuevos problemas y/o situaciones. Algunas de estas etiquetas son utilizadas, por ejemplo, como slogan (baluarte o bandera de un movimiento político), otras como efectivas armas de combate. El uso de estas frases, especialmente el de aquellas que conllevan un tono peyorativo o denigrante, es harto frecuente en cualquier medio político. El nuestro no es ninguna excepción.
Cuando uno escucha el termino “zoquete” en política paraguaya, muy pocos son los que no entienden a que exactamente se refiere. O “sanblasazo” o “cuatrinomio”. Frases como “destapar la olla” hasta tienen progenitores conocidos. Cuando se habla de “las croquetas de oro”, por ejemplo, la gran mayoría de connacionales tiene una idea bastante aproximada de cual es el tema de la conversación.
Una de estas frases es la de “exiliados económicos”. Sabemos por lo general quienes la usan, con que intenciones la usan y en referencia a quienes se usa la frase. Tan extendido es últimamente el uso de la frase que muchos se sienten “exiliados económicos” ya en su propia tierra y otros gustarían llamarse a si mismos “exiliados económicos” si pudieran o si fuese fácil empacar y salir.
Sin ningún animo de crear polémica, y siguiendo la línea de quienes prefieren utilizar la etiqueta de “exiliado económico” a los sufridos, esforzados y a veces hasta olvidados individuos quienes, por falta de los recursos y oportunidades de trabajo y/o crecimiento personal en sus propios terruños se ven forzados a buscar en lejanas y a veces hostiles tierras extranjeras, hoy deseamos extender nuestro saludo y simpatía a:
- La enorme y pujante colonia menonita, quienes en algún momento prefirieron el “exilio económico” y dejaron el Canadá para encontrar su propio destino de grandeza en la inhóspita tierra chaqueña de aquel entonces.
- La prospera y productiva colonia japonesa en el Paraguay, quienes también apostaron su futuro en la fértil tierra Guarani cuando decidieron “exiliarse” del Japón (o fueron “exiliados”, si ese haya sido el caso).
- Los sacrificados y trabajadores colonos brasileros quienes encontraron las ventajas ofrecidas por el mejor suelo paraguayo y hoy día viven en “exilio” en nuestra dulce tierra Guarani.
- La miríada de “exiliados económicos” provenientes de Alemania, Francia, Italia, Líbano, Siria, Turquía, Rusia, Ukrania y otras naciones, cuyos gobiernos suponemos les han negado las condiciones propicias para el desarrollo y crecimiento personal que, también suponemos, el Paraguay les proporciona.
Aparentemente el “exilio económico” es un fenómeno de proporciones universales, casi tanto como el de la milenaria migración.
Cuando uno escucha el termino “zoquete” en política paraguaya, muy pocos son los que no entienden a que exactamente se refiere. O “sanblasazo” o “cuatrinomio”. Frases como “destapar la olla” hasta tienen progenitores conocidos. Cuando se habla de “las croquetas de oro”, por ejemplo, la gran mayoría de connacionales tiene una idea bastante aproximada de cual es el tema de la conversación.
Una de estas frases es la de “exiliados económicos”. Sabemos por lo general quienes la usan, con que intenciones la usan y en referencia a quienes se usa la frase. Tan extendido es últimamente el uso de la frase que muchos se sienten “exiliados económicos” ya en su propia tierra y otros gustarían llamarse a si mismos “exiliados económicos” si pudieran o si fuese fácil empacar y salir.
Sin ningún animo de crear polémica, y siguiendo la línea de quienes prefieren utilizar la etiqueta de “exiliado económico” a los sufridos, esforzados y a veces hasta olvidados individuos quienes, por falta de los recursos y oportunidades de trabajo y/o crecimiento personal en sus propios terruños se ven forzados a buscar en lejanas y a veces hostiles tierras extranjeras, hoy deseamos extender nuestro saludo y simpatía a:
- La enorme y pujante colonia menonita, quienes en algún momento prefirieron el “exilio económico” y dejaron el Canadá para encontrar su propio destino de grandeza en la inhóspita tierra chaqueña de aquel entonces.
- La prospera y productiva colonia japonesa en el Paraguay, quienes también apostaron su futuro en la fértil tierra Guarani cuando decidieron “exiliarse” del Japón (o fueron “exiliados”, si ese haya sido el caso).
- Los sacrificados y trabajadores colonos brasileros quienes encontraron las ventajas ofrecidas por el mejor suelo paraguayo y hoy día viven en “exilio” en nuestra dulce tierra Guarani.
- La miríada de “exiliados económicos” provenientes de Alemania, Francia, Italia, Líbano, Siria, Turquía, Rusia, Ukrania y otras naciones, cuyos gobiernos suponemos les han negado las condiciones propicias para el desarrollo y crecimiento personal que, también suponemos, el Paraguay les proporciona.
Aparentemente el “exilio económico” es un fenómeno de proporciones universales, casi tanto como el de la milenaria migración.
Saturday, June 2, 2007
Acerca del termino riqueza
Acerca del termino riqueza
El presente artículo responde a la necesidad de expresar nuestra preocupación por la forma en que algunos personajes de nuestro pais tratan de agitar a segmentos de nuestra población con el no muy loable propósito de obtener beneficio político personal a costa de grandes pérdidas económicas para el pais. Las veces en que demagogos y charlatanes de distintas tendencias utilizan los términos “justicia social” y “distribución de la riqueza” (como si existiera una necesaria relación causal entre lo uno y lo otro) al dirigirse a la población ya convulsionada por otros hechos, acabamos peor que al principio.
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española describe la palabra riqueza como sustantivo femenino que equivale a la “abundancia de bienes y cosas preciosas” o a la “abundancia de cualidades o atributos excelentes”. En su acepción mas flexible, alude a “la abundancia relativa de cualquier cosa”. En el ámbito de las Ciencias Económicas el término se refiere no solo a la abundancia de bienes económicos, sino se extiende también a la habilidad de producirlos, intercambiarlos y consumirlos. Como muchos otros conceptos en esta disciplina, la cualidad de ser vago e impreciso (el concepto) empuja a muchos estudiosos a tratar la palabra riqueza con extremo cuidado y diligencia. Frecuentemente, sin embargo, personas que poco tienen que ver con la Ciencia manipulan el concepto en favor de la consecución de objetivos totalmente ajenos a los postulados de la Economía. Dicho esto, y sin ánimo de embarcarnos en fútiles disquisiciones acerca de las variantes semánticas o problemas filosóficos, religiosos o morales asociados con el término riqueza, pasamos a lo siguiente:
Por tiempos que se extienden a la prehistoria y, probablemente desde que el mundo es mundo, existe disparidad de riqueza entre los individuos que conformamos esta humanidad. Ya sea por designio divino, disparidad de talentos, esfuerzo desplegado o mero acto fortuito, algunos individuos tienen más que otros. Así sea que los primeros seres humanos hayan sido creados por un ente divino o hayan evolucionado de otra especie u especies, es difícil concebir que hayan tenido igual suma de posesiones o talentos. Dudamos que inclusive tuvieran la misma necesidad, habilidad o deseo de poseer las mismas cosas. Juan tiene más que Pedro porque consume menos de lo que produce (ahorra) e invierte lo que ha ahorrado. O porque tiene el talento de cantar bonito, talento por el que la sociedad paga bien. O porque sus afluentes padres le costearon una mejor educación, con lo cual pudo obtener un empleo mejor remunerado. Tal vez porque el año anterior se gano la lotería; o quizás por una combinación de todo lo anterior.
Lo mismo aplica a los grupos de individuos cuando se constituyen en familias, tribus, colonias o sociedades: Cada grupo tiende a satisfacer sus necesidades primarias, a guardar otro tanto para satisfacción de esas mismas necesidades en el futuro, a intercambiar con otros grupos lo que tiene en exceso a cambio de otras cosas que considera de valor, y a acumular esas cosas que considera de valor con la intención de intercambiarlas en el futuro. Y existen en extremos que van desde aquellos que apenas tienen para satisfacer sus necesidades primarias hasta aquellos que enfermizamente acumulan hasta las cosas que les hace daño. La disparidad en la tenencia de bienes es un fenómeno universal que se da lo mismo en nuestro país como en la Cochinchina. Y esto es cierto aun a pesar de las excepcionales ocasiones en que un gobierno despótico desposee por completo a sus súbditos con el pretexto de un Nuevo inicio, como parece ser el caso en algunas revoluciones. Porque es meramente cuestión de tiempo hasta que las diferencias en posesiones aparezca nuevamente. La revolución Bolchevique que despilfarro la riqueza zarista entre el proletariado no pudo evitar que al final el aparato partidario encumbrara a unos pocos en desmedro de los muchos otros. La tendencia natural es la disparidad y la desigualdad, independiente de las connotaciones morales, filosóficas o políticas que este hecho conlleva. Y tal parece ser la tendencia de esta desigualdad que, cualquiera sea la época histórica que consideremos, o el lugar del planeta que elijamos, la parte mayoritaria de la sociedad tendrá mucho menos que una selecta fracción minoritaria. Estudiosos de las Ciencias Sociales gustan representar a la población de una sociedad (de cualquier sociedad) con una pirámide en la cual la base la componen la mayoría pobre y no educada, mientras la punta la constituye la elite de los más afluentes y mejor educados. Esto equivale a decir: Un pequeño porcentaje de la sociedad es mucho más rico que la gran mayoría de los integrantes de esa misma sociedad. El corroborar esto en la inmediata realidad que nos rodea, no requiere de nosotros que seamos estudiosos o eruditos. El hecho de que la distribución de riqueza en la población sea desigual es natural y no conlleva ninguna sanción moral, política o filosófica en el sentido de que sea Buena o Mala. Las desigualdades económicas entre los distintos estratos sociales se dan en forma continuada a la largo de la historia, a lo largo y ancho del planeta. No es la excepción, sino la regla. Las pocas veces que se rompió esta regla, fue a un tremendo costo social.
En nuestra historia reciente, el periodo que sigue inmediatamente a la revolución de 1947 en la que el Partido Colorado estatizo el patrimonio de los monopolios ingleses quienes, junto con sus esbirros y servidores locales expoliaban al Paraguay, trajo consigo muchos sinsabores e infortunios a un gran numero de paraguayos. Familias acaudaladas de la época tuvieron que elegir entre abandonar el país o perder las posesiones que el sistema colonialista y liberal de la época les había permitido acumular en desmedro de los muchos desposeídos por el mismo sistema. La revolución y el Coloradísimo estaba empeñado en acortar la enorme brecha que existía entre la elite liberal y el mensu de los yerbatales. Siguiendo la regla natural, con el transcurso del tiempo vastas fortunas se fueron acumulando en manos de quienes representaban la cúpula partidaria. En relativamente corto tiempo la brecha patrimonial entre los “jerarcas” y los “pynandies” es otra vez de proporciones abismales. El mensu de los liberales nada tiene que envidiarle al pynandi colorado.
La otra redistribución de riqueza de relevancia histórica en el Paraguay se la debemos al Prócer Dictador cuando aprovechando la “conspiración” de 1820 apreso al pleno patriciado español y los fue liberando a medida en que estos transferían sus bienes y posesiones. Con las tierras de estos se crearon las Estancias de la Patria y con sus bienes las escuelas y centros comunitarios de la época. El costo social que vino con esta redistribución fue el largo periodo de oscuridad y aislamiento, de intrigas y persecuciones que caracterizaron al Paraguay del Dr. Francia.
Es por eso que levantamos nuestra voz para denunciar a los charlatanes y farsantes quienes azuzan a las masas y las incitan a paralizar la economía con huelgas y cierres de caminos, con promesas de mayor justicia social. Hay que comprender que parar la economía es meramente eso: parar la economía o, en lenguaje popular, patear la olla de la que comemos todos. La justicia social tiene que ver, por el contrario, con la justa retribución conforme al esfuerzo individual y colectivo dentro de un marco social ordenado y equilibrado, así como con el justo castigo a quienes quebranten ese orden social.
El pueblo paraguayo no puede y no debe prestar oídos a estos personajes. Después de todo, no hay que perder de vista el hecho cierto de que muchos de estos discursos no son otra cosa sino excrecencias y subproductos de la retórica que acompañaba a la guerra fría en sus versiones porteña y carnavalesca. La cantilena marxista del proletariado contra los capitalistas es ya cosa del pasado.
La situación ideal es aquella en la que los auténticos políticos, lideres naturales, aprovechan su ascendencia sobre la población para invitarla a participar mas activamente en la creación de riqueza y las lidera en la promoción de cambios que favorezcan una distribución mas justa y equitativa de esa riqueza. Estos cambios deben realizarse dentro de un marco de paz y orden social en forma gradual y progresiva. La educación cívica de la población debe constituirse en piedra angular de ese proyecto.
El presente artículo responde a la necesidad de expresar nuestra preocupación por la forma en que algunos personajes de nuestro pais tratan de agitar a segmentos de nuestra población con el no muy loable propósito de obtener beneficio político personal a costa de grandes pérdidas económicas para el pais. Las veces en que demagogos y charlatanes de distintas tendencias utilizan los términos “justicia social” y “distribución de la riqueza” (como si existiera una necesaria relación causal entre lo uno y lo otro) al dirigirse a la población ya convulsionada por otros hechos, acabamos peor que al principio.
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española describe la palabra riqueza como sustantivo femenino que equivale a la “abundancia de bienes y cosas preciosas” o a la “abundancia de cualidades o atributos excelentes”. En su acepción mas flexible, alude a “la abundancia relativa de cualquier cosa”. En el ámbito de las Ciencias Económicas el término se refiere no solo a la abundancia de bienes económicos, sino se extiende también a la habilidad de producirlos, intercambiarlos y consumirlos. Como muchos otros conceptos en esta disciplina, la cualidad de ser vago e impreciso (el concepto) empuja a muchos estudiosos a tratar la palabra riqueza con extremo cuidado y diligencia. Frecuentemente, sin embargo, personas que poco tienen que ver con la Ciencia manipulan el concepto en favor de la consecución de objetivos totalmente ajenos a los postulados de la Economía. Dicho esto, y sin ánimo de embarcarnos en fútiles disquisiciones acerca de las variantes semánticas o problemas filosóficos, religiosos o morales asociados con el término riqueza, pasamos a lo siguiente:
Por tiempos que se extienden a la prehistoria y, probablemente desde que el mundo es mundo, existe disparidad de riqueza entre los individuos que conformamos esta humanidad. Ya sea por designio divino, disparidad de talentos, esfuerzo desplegado o mero acto fortuito, algunos individuos tienen más que otros. Así sea que los primeros seres humanos hayan sido creados por un ente divino o hayan evolucionado de otra especie u especies, es difícil concebir que hayan tenido igual suma de posesiones o talentos. Dudamos que inclusive tuvieran la misma necesidad, habilidad o deseo de poseer las mismas cosas. Juan tiene más que Pedro porque consume menos de lo que produce (ahorra) e invierte lo que ha ahorrado. O porque tiene el talento de cantar bonito, talento por el que la sociedad paga bien. O porque sus afluentes padres le costearon una mejor educación, con lo cual pudo obtener un empleo mejor remunerado. Tal vez porque el año anterior se gano la lotería; o quizás por una combinación de todo lo anterior.
Lo mismo aplica a los grupos de individuos cuando se constituyen en familias, tribus, colonias o sociedades: Cada grupo tiende a satisfacer sus necesidades primarias, a guardar otro tanto para satisfacción de esas mismas necesidades en el futuro, a intercambiar con otros grupos lo que tiene en exceso a cambio de otras cosas que considera de valor, y a acumular esas cosas que considera de valor con la intención de intercambiarlas en el futuro. Y existen en extremos que van desde aquellos que apenas tienen para satisfacer sus necesidades primarias hasta aquellos que enfermizamente acumulan hasta las cosas que les hace daño. La disparidad en la tenencia de bienes es un fenómeno universal que se da lo mismo en nuestro país como en la Cochinchina. Y esto es cierto aun a pesar de las excepcionales ocasiones en que un gobierno despótico desposee por completo a sus súbditos con el pretexto de un Nuevo inicio, como parece ser el caso en algunas revoluciones. Porque es meramente cuestión de tiempo hasta que las diferencias en posesiones aparezca nuevamente. La revolución Bolchevique que despilfarro la riqueza zarista entre el proletariado no pudo evitar que al final el aparato partidario encumbrara a unos pocos en desmedro de los muchos otros. La tendencia natural es la disparidad y la desigualdad, independiente de las connotaciones morales, filosóficas o políticas que este hecho conlleva. Y tal parece ser la tendencia de esta desigualdad que, cualquiera sea la época histórica que consideremos, o el lugar del planeta que elijamos, la parte mayoritaria de la sociedad tendrá mucho menos que una selecta fracción minoritaria. Estudiosos de las Ciencias Sociales gustan representar a la población de una sociedad (de cualquier sociedad) con una pirámide en la cual la base la componen la mayoría pobre y no educada, mientras la punta la constituye la elite de los más afluentes y mejor educados. Esto equivale a decir: Un pequeño porcentaje de la sociedad es mucho más rico que la gran mayoría de los integrantes de esa misma sociedad. El corroborar esto en la inmediata realidad que nos rodea, no requiere de nosotros que seamos estudiosos o eruditos. El hecho de que la distribución de riqueza en la población sea desigual es natural y no conlleva ninguna sanción moral, política o filosófica en el sentido de que sea Buena o Mala. Las desigualdades económicas entre los distintos estratos sociales se dan en forma continuada a la largo de la historia, a lo largo y ancho del planeta. No es la excepción, sino la regla. Las pocas veces que se rompió esta regla, fue a un tremendo costo social.
En nuestra historia reciente, el periodo que sigue inmediatamente a la revolución de 1947 en la que el Partido Colorado estatizo el patrimonio de los monopolios ingleses quienes, junto con sus esbirros y servidores locales expoliaban al Paraguay, trajo consigo muchos sinsabores e infortunios a un gran numero de paraguayos. Familias acaudaladas de la época tuvieron que elegir entre abandonar el país o perder las posesiones que el sistema colonialista y liberal de la época les había permitido acumular en desmedro de los muchos desposeídos por el mismo sistema. La revolución y el Coloradísimo estaba empeñado en acortar la enorme brecha que existía entre la elite liberal y el mensu de los yerbatales. Siguiendo la regla natural, con el transcurso del tiempo vastas fortunas se fueron acumulando en manos de quienes representaban la cúpula partidaria. En relativamente corto tiempo la brecha patrimonial entre los “jerarcas” y los “pynandies” es otra vez de proporciones abismales. El mensu de los liberales nada tiene que envidiarle al pynandi colorado.
La otra redistribución de riqueza de relevancia histórica en el Paraguay se la debemos al Prócer Dictador cuando aprovechando la “conspiración” de 1820 apreso al pleno patriciado español y los fue liberando a medida en que estos transferían sus bienes y posesiones. Con las tierras de estos se crearon las Estancias de la Patria y con sus bienes las escuelas y centros comunitarios de la época. El costo social que vino con esta redistribución fue el largo periodo de oscuridad y aislamiento, de intrigas y persecuciones que caracterizaron al Paraguay del Dr. Francia.
Es por eso que levantamos nuestra voz para denunciar a los charlatanes y farsantes quienes azuzan a las masas y las incitan a paralizar la economía con huelgas y cierres de caminos, con promesas de mayor justicia social. Hay que comprender que parar la economía es meramente eso: parar la economía o, en lenguaje popular, patear la olla de la que comemos todos. La justicia social tiene que ver, por el contrario, con la justa retribución conforme al esfuerzo individual y colectivo dentro de un marco social ordenado y equilibrado, así como con el justo castigo a quienes quebranten ese orden social.
El pueblo paraguayo no puede y no debe prestar oídos a estos personajes. Después de todo, no hay que perder de vista el hecho cierto de que muchos de estos discursos no son otra cosa sino excrecencias y subproductos de la retórica que acompañaba a la guerra fría en sus versiones porteña y carnavalesca. La cantilena marxista del proletariado contra los capitalistas es ya cosa del pasado.
La situación ideal es aquella en la que los auténticos políticos, lideres naturales, aprovechan su ascendencia sobre la población para invitarla a participar mas activamente en la creación de riqueza y las lidera en la promoción de cambios que favorezcan una distribución mas justa y equitativa de esa riqueza. Estos cambios deben realizarse dentro de un marco de paz y orden social en forma gradual y progresiva. La educación cívica de la población debe constituirse en piedra angular de ese proyecto.
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